lunes, agosto 10, 2026

Se perdió contacto definitivamente con el tortugo Jorge, que ya estaba instalado en Brasil

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Más de 3000 kilómetros tuvo que nadar, a sus más de 60 años, el tortugo Jorge para retornar a sus aguas natales. A pesar de haber pasado 40 años en cautiverio, su instinto, su tesón y el enorme trabajo de un grupo de especialistas hicieron que el animal lograra llegar desde Mar del Plata hasta Bahía de Guanabara, en Río de Janeiro, Brasil. Ahora ya no se lo podrá rastrear más, ya que el transmisor que se le había colocado para tal fin se quedó sin batería.

Mariela Dassis, doctora en biología e investigadora del Conicet, a cargo del seguimiento satelital de Jorge, brindó detalles sobre lo que se logró estudiar en este tiempo: “Fueron un total de 109 días, cercano a los cuatro meses, y nos permitió extraer conclusiones muy importantes sobre su desempeño y sobre el éxito total que ha significado la reinserción de Jorge, después de 40 años, en su medio natural. Queríamos comunicar que la finalización del monitoreo es completamente esperable. Cuando uno coloca este tipo de instrumentos, sabe que tienen una vida útil”.

“A partir de ahora procederemos a hacer un análisis más fino de los resultados que hemos obtenido, pero lo que hemos obtenido hasta ahora nos ha permitido inferir con mucha claridad el éxito de su reinserción, principalmente a través de dos factores muy importantes. En primer lugar, lo que nos mostró este monitoreo y los patrones de movimiento que vimos es que Jorge logró su desafío más grande, que era, luego de 40 años de cautiverio, poder orientarse, poder realizar la migración típica de esta especie y poder dirigirse hacia aguas cálidas, hacia Brasil, que es su lugar de origen. Ese era el principal desafío, el punto más crítico, que estuvimos mirando muy de cerca desde el inicio del monitoreo. Y lo superó, sin lugar a dudas, porque en su primera orientación fue con ese rumbo norte y lo mantuvo durante toda su travesía”, explicó la bióloga.

Y continuó: “En segundo lugar, lo que pudimos ver preliminarmente es que él se movió a velocidades normales para la especie y realizó patrones de movimiento típicos para la especie, lo cual, si bien uno no tiene un seguimiento del estado de salud porque ya no lo ve, ya no puede hacer un análisis de sangre, no puede estar encima del animal, de la manera que él se movió sostenidamente durante casi cuatro meses, nos permiten inferir un correcto estado de salud y nos permiten inferir que se debe haber estado alimentando correctamente. Estos patrones de movimientos típicos incluyeron el comportamiento de desplazamiento sostenido durante un día, o día y medio, intercalado con la permanencia en ciertas áreas, probablemente para alimentación o para exploración por unos días más, y luego la continuidad de su movimiento o desplazamiento”.

Fuente: Infobae

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