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NACIONALES

11 de septiembre de 2022

El Jardín Botánico del INTA conserva más de 1.700 especies de plantas

Además, cuenta con más de 400 especies exóticas y 220 plantas nativas.

Con exactamente 1.787 especies de plantas, el Jardín Botánico Arturo E. Ragonese (JBAER) del INTA se destaca por poseer una colección viva que reúne especies de las regiones fitogeográficas Parque Chaqueño Espinal, Selva Misionera y Estepa Pampeana. Además, cuenta con más de 400 especies exóticas y 220 plantas nativas, que funciona como una reserva natural urbana. Está ubicado en el partido bonaerense de Hurlingham y abarca casi 27 hectáreas. Este año cumple 75 años y lo celebrará con numerosas actividades.

Se encuentra dentro del Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias del INTA (CNIA) y pertenece al Instituto de Recursos Biológicos (IRB) del Centro de Investigación de Recursos Naturales (CIRN). Por su cercanía a la ciudad autónoma de Buenos Aires y su fácil acceso, constituye un sitio muy visitado por el público urbano y representa un destacado pulmón verde.

“Esta singularidad lo coloca en una situación de privilegio para realizar actividades de educación ambiental y como estímulo hacia la toma de conciencia sobre el cuidado y el respeto del ambiente y la conservación de la biodiversidad asociada por parte de quienes lo visitan”, explicó Bárbara Pidal, coordinadora del área de conservación del IRB y a cargo del JBAER.

Dividida en dos sectores, la colección viva conserva más de 1.700 especies de árboles, arbustos y plantas herbáceas, terrestres y acuáticas. En el Sector Sistemático, cuya plantación se inició en 1947 y tiene una superficie de 10 hectáreas, se ubican 911 ejemplares entre las que se destacan las colecciones de Gimnospermas, Palmeras, Quercus, Prosopis y Eucalyptus.

De acuerdo con Pidal, “esta colección se complementa con otra que corresponde a las principales Regiones Fitogeográficas de nuestro país, donde se incluyen los elementos florísticos más característicos de estas regiones naturales, como: Parque Chaqueño, Parque Mesopotámico, Selva Misionera y Selva en Galería”. Además, hay agrupaciones vegetales que representan diferentes formaciones ecológicas de nuestro país, tales como talar, ceibal y curral.

A su vez, “el JBAER posee distintas colecciones temáticas como el Jardín de Gramíneas, el estanque con especies acuáticas y palustres, destacándose el Irupé. También hay un orquideario, el Jardín de Cactus y suculentas y el sendero de plantas para atracción de mariposas”, explicó Marcela Sánchez, investigadora del JBAER.

Como si fuera poco, el sector de Invernáculos del JBAER –que abarca un promedio de 1.500 metros cuadrados– aloja la colección viva de ejemplares exóticos y nativos pertenecientes a familias botánicas de diferentes partes del mundo. Muchas de ellas, fueron producto de donaciones de reconocidos jardines botánicos tales como el Missouri Botanical Garden y el Brooklyn Botanical Garden de los Estados Unidos.

“Sus aportes permitieron ubicar al JBAER como el único en Argentina en poseer la rareza botánica del Amorphophallus titanum originario de Sumatra y la Welwitschia mirabilis, considerada como un fósil viviente, nativa del desierto de Namibia, África”, especificó Guillermo Cardoso, investigador del JBAER.

Promover el conocimiento y la valoración de las plantas, el objetivo

Entre los principales objetivos del JBAER están el pomover el conocimiento y valoración de las plantas mediante la investigación científica, educación ambiental y la conservación de la diversidad biológica para contribuir de manera efectiva a la conservación y al uso sustentable del ambiente.

Además, el JBAER participa de proyectos de investigación orientados hacia la colección, propagación, caracterización, evaluación y domesticación de especies nativas con potencial ornamental; la determinación de los requerimientos de germinación de especies nativas; y estudios a escala del paisaje para generar propuestas de conectividad de parches de flora nativa.

Por otra parte, constituye un aula abierta para la valoración de la naturaleza y sus servicios ecosistémicos. “En este sentido, –detalló Liliana Rodríguez, técnica del JBAER– el visitante puede observar, además de las especies vegetales de sus colecciones, diferentes interacciones entre la vida animal y vegetal en un marco natural atípico en una región densamente poblada”.

INTAInforma

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