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SANTA FE

11 de enero de 2023

Duro panorama por la sequía en el norte de Santa Fe

Foto: Infobae

En esa región ya murieron unos 3000 animales a causa del fenómeno climático y temen por un panorama todavía más grave.

En la región de los bajos submeridionales, como en buena parte de la Argentina, se vive la peor sequía en décadas. Allí los rodeos vacunos están escuálidos y secos por dentro y por fuera. Las producciones ganaderas rondan las 50 vacas por productor. Pertenecen a familias que viven del campo. Dependen del agua de lluvia para subsistir. En el subsuelo, el agua tiene sal, arsénico y muchos minerales pesados lo que la vuelve inútil para la producción.

En los campos profundos de Santa Fe las vacas que caen, mueren, igual que sus terneros que no cumplieron con el destete, por la falta de pasto verde como consecuencia de la sequía y la deficiencia de agua potable, ya que el líquido de las napas no es potable. El sol incendia los campos secos y sin sombra con temperaturas de hasta 40 grados.

La mortandad en la región llevó a un conjunto de productores, que ya se conocían porque compartieron fogones en las rutas durante su resistencia a la Resolución 125 en marzo de 2008, a movilizarse para asistir con agua y alimento especial para los terneros recién nacidos, de manera tal que sea posible separarlos de las madres, que así pueden con moverse con mayor libertad y buscar su alimento en los montes secos y quemados por el sol.

Juan Capozzolo, veterano dirigente ruralista, comentó a Infobae que “a un grupo de productores de General Obligado nos golpeó ver morir los animales de aquellos que tienen rodeos que no superan las 50 vacas. Gente de campo en la zona de Vera, en el centro-norte santafesino, que hoy por la seca no tienen ni alimento ni agua potable para sus animales. Por eso compramos unas cubas para llenarlas de agua y después, con ayuda de conocidos, conseguimos también alimento especial para los terneros. Sabemos que si los separamos de sus madres, estas van a poder buscarse el alimento solas”.

Uno de los que ayuda en esta acción solidaria es Dardo Venturini, productor y también trabaja medio tiempo en una estación de servicio, quien no dudó en subirse a un camión y conducir más de 120 kilómetros que separan a Reconquista de localidades como Fortín Chincas para abastecer de agua a un puñado de casas de campo que no quieren dejar morir a su pequeño rodeo de hacienda. Para llegar, no hay camino, no hay asfalto, solo una huella seca y polvorienta que atraviesa Venturini a los tumbos con el preciado líquido. El cual sin duda salvará con cada viaje que se empeña en realizar muchas vidas de animales ajenos. El cobro por su tarea es el rostro encendido de pequeños ganaderos que reciben el auxilio.

“Lo hice -dijo Venturini- porque no tenía que ir a la estación y fui a mi campo, atendí a mis animales, y me puse a cargar agua. Hay que ser solidario. Hay muchos que colaboran. La comuna que prestó agua, los productores que aportaron de 100 a 1000 pesos y el chofer del camión que hizo el recorrido en su día libre: por todo esto me molesta mucho que los políticos no hagan nada. Puede haber falencias en los productores, pero en tres años de sequía, nadie se lo esperaba”.

Solidaridad

Así productores de Reconquista, en el centro norte de Santa Fe, no dejaron pasar la ocasión de asistir a sus pares de la otra punta de la provincia, solo por el hecho de saber que no tienen agua que puedan beber los animales de aquellos que ya no tienen nada que darles. Así, con un camión y acoplado, cargaron agua potable, sin ese arsénico que hay en los subsuelos de toda la zona mencionada, y se largaron a ayudar. También cumplieron con la provisión de alimento especial para los terneros tras recorrer varias veces caminos polvorientos del interior provincial.

Capozzolo comentó que “hay voluntad de ayudar de un grupo de productores autoconvocados, la mayoría de Reconquista, que nos conocemos desde hace años y sabiendo de la necesidad, comenzamos a ayudar. Hoy hay mucha gente que está colaborando. Vimos la muerte de animales y tratamos de que esos pequeños ganaderos no se vayan del campo. Es muy triste verlo como están”.

Entre las que apuntala el trabajo en Vera, se anota Yolanda Arce, a quien aún hoy impacta la imagen de un productor, sentado en un sillón, allá por el kilómetro 101, en Pozo del Indio, lloraba como un chico, rodeado de todos sus animales muertos por inanición y una cruenta sequía. Allí, Arce recuerda que su par le dijo “cómo salgo de esto, me tengo que ir para Buenos Aires, donde están mis hijos”. Ahí, la respuesta de otros ganaderos santafesinos fue: “Hay que empezar de nuevo, y lo vamos a ayudar. Y así lo estamos haciendo”.

“Es gente que vivió toda su vida en el campo. Vieron trabajar a esa tierra a sus abuelos. Pasamos muchas crisis pero ninguna como esta. Para ellos es devastador levantarse a las 5 de la mañana, tomar unos mates, salir y ver a los animales muertos. Para ellos es muy triste abrir la canilla y comprobar que no hay agua”, explicó Yolanda Arce.

Fuente: Infobae

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