La entrada en vigencia plena del Acuerdo Mercosur-UE abre una nueva etapa para el comercio exterior argentino y promete convertirse en un fuerte impulso para las exportaciones agroindustriales. Según estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), Argentina podría sumar u$s10.529 millones adicionales durante los próximos diez años.
El acuerdo, vigente desde el 1° de mayo, constituye el mayor entendimiento comercial alcanzado en la historia del Mercosur y crea el área de libre comercio más grande del mundo. Además de establecer reglas comunes entre los cuatro países del bloque sudamericano y los 27 miembros de la Unión Europea, elimina barreras arancelarias y mejora el acceso de los productos argentinos a uno de sus principales mercados.
Actualmente, la Unión Europea representa el segundo destino de exportación para Argentina y el principal inversor extranjero en el país. Durante 2025, las ventas argentinas al bloque alcanzaron los u$s8.486 millones, equivalentes al 9,7% del total exportado. Sin embargo, en el primer trimestre de 2026 la participación europea cayó al 9,3%, uno de los niveles más bajos en décadas, algo que podría revertirse con la implementación del tratado.
El campo sale ganando con el Acuerdo Mercosur-UE
El agro aparece como el gran protagonista del acuerdo. El 85% de las exportaciones argentinas hacia la Unión Europea corresponde a productos agroindustriales, desde harina de soja y biodiésel hasta carne bovina, maní y otros alimentos.
Además, el informe de la BCR destaca que un 15% de los alimentos exportados al «viejo continente» son productos altamente diferenciados, una proporción considerablemente superior a la observada en otros destinos.
Uno de los puntos centrales del tratado es la reducción de aranceles. El 99% de las exportaciones del Mercosur ingresará con beneficios al mercado europeo: un 74% ya quedó libre de aranceles desde la entrada en vigencia y otro 18% tendrá desgravación progresiva durante los próximos diez años.
En el caso de los bienes agrícolas más sensibles, se establecieron cuotas específicas de acceso para productos como carnes, azúcar, etanol, arroz, maíz y lácteos.
Además de la baja de aranceles, el acuerdo incorpora compromisos sobre derechos de exportación. A partir de mayo de 2029, Argentina no podrá aplicar retenciones a exportaciones destinadas a la Unión Europea, salvo excepciones puntuales. En el caso del complejo soja, el país se compromete a un techo del 18% para 2031 y del 14% para 2036.
El análisis de la BCR también señala que productos como maíz, trigo, sorgo, girasol y carnes tendrían derechos de exportación cero en un plazo de tres años para las ventas al bloque europeo. Este esquema podría mejorar significativamente la competitividad del agro argentino frente a países que ya cuentan con acuerdos comerciales con la Unión Europea, como Chile, México, Canadá o Nueva Zelanda.
En busca de inversiones
El tratado también apunta a impulsar inversiones. La Unión Europea comprometió 1.800 millones de euros para el Mercosur, mientras que recientemente Alemania anunció un acuerdo para abastecerse de dos millones de toneladas de gas natural licuado argentino desde 2027.
Más allá del impacto comercial inmediato, el acuerdo es visto como una herramienta de estabilidad y previsibilidad. En un escenario global atravesado por tensiones comerciales y cambios regulatorios, contar con reglas claras y acceso preferencial al segundo mercado de exportación del país podría transformarse en un factor clave para atraer inversiones, generar empleo y ampliar el ingreso de divisas en la próxima década.
Fuente: Ámbito




