Un operativo contra el narcotráfico realizado este martes en las favelas de Río de Janeiro dejó como saldo al menos 119 muertos hasta el momento, como consecuencia del cruce entre la policía y el grupo Comando Vermelho.
En tanto, más de 60 cadáveres ya fueron reconocidos por los vecinos en plazas y lugares públicos, con imágenes desgarradoras de los cuerpos. En tanto, el presidente brasileño Lula da Silva regresó de su gira por Asia y convocó a una reunión de ministros del gobierno de emergencia, mientras buscan al líder «Doca» de Comando Vermelho, por el que ofrecen una recompensa récord.
Brasil intenta asimilar el impacto del megaoperativo policial que paralizó Río de Janeiro y dejó una cifra récord de víctimas. En los complejos de Alemão y Penha, al norte de la ciudad, las fuerzas de seguridad lanzaron una acción coordinada para golpear al Comando Vermelho (CV), el grupo criminal más antiguo del país.
El resultado fue devastador: más de 100 personas muertas, decenas de detenidos y una ciudad en estado de conmoción. Mientras las autoridades hablan de un “duro golpe al narcotráfico”, organismos internacionales denuncian una masacre con rasgos de ejecución.
La operación, bautizada “Contención”, fue organizada por el gobierno del estado de Río, conducido por Cláudio Castro, y se desarrolló sin intervención del Ejecutivo nacional.
Según la versión oficial, el objetivo era “neutralizar” a líderes del Comando Vermelho y recuperar el control de zonas donde el narcotráfico actúa con armamento pesado.
Sin embargo, la magnitud del enfrentamiento sorprendió incluso a las propias fuerzas de seguridad: se reportaron 119 muertos (cuatro de ellos policías) y más de 110 arrestos, entre los que se encuentran diez adolescentes. Los agentes incautaron 91 fusiles y una cantidad indeterminada de drogas, aunque no se brindaron detalles sobre el tipo ni el volumen ddel material decomisado.
La más sangrienta del país
Con ese saldo, el operativo superó incluso a la masacre de Carandiru de 1992, cuando 111 presos fueron ejecutados por la Policía Militar en San Pablo.
En Río, los antecedentes más recientes datan de 2021 y 2022 -en Jacarezinho y Vila Cruzeiro- con 28 y 25 muertos respectivamente. En todas esas acciones, el patrón se repite: operativos masivos, comunidades pobres y víctimas jóvenes y negras.
Fuente: Ámbito




