En el marco del Día Mundial de la Abeja, que se celebra cada 20 de mayo, la apicultura argentina atraviesa uno de sus mejores momentos de las últimas dos décadas.
Según informó la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGYP) de la Nación, las exportaciones de miel alcanzaron en el primer trimestre de 2026 un récord tanto en volumen como en valor, impulsadas por una fuerte demanda internacional y por el reconocimiento de la calidad del producto nacional.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), las exportaciones crecieron un 93,3% en valor respecto del mismo período de 2025, pasando de U$S 38,3 millones a U$S 74 millones.
En volumen, en tanto, el incremento fue del 83,9%, al saltar de 16.249,6 a 29.887,1 toneladas exportadas.
Además, el precio promedio de exportación registró una mejora interanual del 5,1%, reflejando una mayor valorización internacional de la miel argentina.
En el marco del Día Mundial de la Abeja, que se celebra cada 20 de mayo, la apicultura argentina atraviesa uno de sus mejores momentos de las últimas dos décadas.
Según informó la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGYP) de la Nación, las exportaciones de miel alcanzaron en el primer trimestre de 2026 un récord tanto en volumen como en valor, impulsadas por una fuerte demanda internacional y por el reconocimiento de la calidad del producto nacional.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), las exportaciones crecieron un 93,3% en valor respecto del mismo período de 2025, pasando de U$S 38,3 millones a U$S 74 millones.
En volumen, en tanto, el incremento fue del 83,9%, al saltar de 16.249,6 a 29.887,1 toneladas exportadas.
Además, el precio promedio de exportación registró una mejora interanual del 5,1%, reflejando una mayor valorización internacional de la miel argentina.
LA MIEL, UN COMPLEJO PRODUCTIVO EN EXPANSIÓN
La apicultura se consolida así como uno de los complejos agroindustriales con mayor crecimiento sostenido de los últimos años, respaldado por la apertura de mercados y por la creciente exigencia internacional en materia de calidad y trazabilidad.
En ese sentido, la cartera agropecuaria destacó el desempeño logrado en el marco del Acuerdo Interino de Comercio entre el Mercosur y la Unión Europea. Argentina emitió certificados por 2.423 toneladas para la Cuota de Miel, completando el cupo trimestral asignado.
Durante 2025, el país ya había logrado colocar más de 27 mil toneladas en el mercado europeo, uno de los más exigentes y segmentados del mundo, confirmando el posicionamiento de la miel argentina entre las de mayor calidad internacional.
Sobre ese tema se refirió recientemente el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, quien destacó la labor desarrollada a nivel estatal para que los productores argentinos pudieran agotar rápidamente el cupo sin aranceles para el Mercosur, anticipándose a sus pares de Brasil, Uruguay y Paraguay.
Con el objetivo de reforzar esa competitividad, el Gobierno nacional oficializó recientemente, mediante la Resolución 61/2026, la actualización del “Protocolo de calidad para la miel fraccionada argentina”, una herramienta orientada a potenciar la diferenciación y el agregado de valor en origen.
Actualmente, el principal destino de las exportaciones apícolas argentinas es Estados Unidos, que concentra el 66% del valor total exportado y mantiene su predominio en los últimos años. En segundo lugar se ubica la Unión Europea, con cerca del 30% de participación.
Argentina produce miel en 22 provincias y cuenta con más de 80 variedades diferenciadas según su origen botánico. Con una producción promedio estimada en 80.000 toneladas anuales, el país se posiciona entre los principales productores y exportadores mundiales.
Sin embargo, cerca del 95% de esa producción se exporta a granel, mientras que el consumo interno continúa siendo bajo: ronda apenas los 200 gramos por habitante al año, muy lejos de mercados como Alemania, donde supera el kilo per cápita.
Desde la FAO destacaron el potencial estratégico de la actividad tanto para las economías regionales como para la sostenibilidad productiva.
“Detrás de cada frasco de miel hay un productor que combina saberes ancestrales con innovación, y nuevas generaciones que están renovando la actividad, en estrecho vínculo con el territorio”, señaló María Julia Cabello, responsable del Área de Desarrollo Rural Sostenible de la representación del organismo en Argentina.
La especialista remarcó además que la diversidad de mieles argentinas permite ofrecer productos con perfiles diferenciados de sabor, color y composición, aunque esas características todavía tienen escasa visibilidad en el mercado doméstico.
Más allá de la producción de miel, la apicultura cumple un rol fundamental en la polinización, un servicio ecosistémico clave para la agricultura mundial, ya que aproximadamente el 75% de los cultivos destinados a la alimentación dependen, al menos en parte, de este proceso.
Fuente: Infocampo




